Anais Ortíz Meneses.
La vida es un proceso de socialización, negociación y compromiso, al menos eso leí en algún libro y, me parece que es más que eso, es una escuela donde se pone a prueba nuestro instinto, es decidir hacerle caso o no, a esa voz que solo tu escuchas, y no es que estemos locos, algunos le llaman mi yo interno o súper yo, otros más preferimos pensar que es un ángel que nos recuerda que en efecto podemos hacer lo que nos plazca, pero que tiene consecuencias. Matemáticamente pienso que la sociedad nos ha vendido la idea de que la vida debe ser una línea recta que está formada por muchos puntos, cada decisión que tomamos agrega un punto más, la cuestión está en que la mayoría de las veces nos equivocamos, y es algo natural, de ahí aprendemos y crecemos, es así como nos forjamos una identidad, aunque ésta esté representada por una línea curva.
Al final de cuentas todos formamos parte de algo, somos engranes buscando donde encajar, un buen ejemplo es esta red social donde encuentras amigos a través de otro amigo y tu ni enterado de que se conocían, es genial darte cuenta que hay gente que se apasiona con las mismas cosas que tú y en los diferentes grupos que aquí se crean puedes hacer amigos e intercambiar opiniones, gustos y demás.
Ahora que recuerdo yo escribí un artículo que llevaba por nombre "El hombre es sociable por naturaleza" así que estoy de acuerdo con el autor del libro en que la vida es un proceso de socialización.
Menciona también la negociación y aquí de nueva cuenta lo apoyo porque negociamos todo el tiempo, desde pequeños descubrimos la magia de negociar:
- Bebe dame un beso
-no
-si me das un beso te doy una paleta ¿si?
Ahora el bebe sabe que puede cambiar besos por paletitas, es indiscutible, TODOS negociamos.
Todos, cada uno con su tipo de línea tan peculiar, por separado solo somos eso "una línea" .La vida, es el esfuerzo, amor y paciencia que empleamos en hacer que esas líneas encajen, trabajando en conjunto y con compromiso para lograr un hermoso dibujo que agrade a papá Dios.
